“Era muy duro físicamente y no tenía fuerza. La verdad es que cogí el puesto con mucha ilusión y eso Fernando, el empresario que me contrató, lo sabe. Pero tenía poco tiempo para descansar”, cuenta Salva.
“Era muy duro físicamente y no tenía fuerza. La verdad es que cogí el puesto con mucha ilusión y eso Fernando, el empresario que me contrató, lo sabe. Pero tenía poco tiempo para descansar”, cuenta Salva.
“Pero tenía poco tiempo para descansar”
Eso huele a la típica explotación hostelera de media jornada 12 horas, jornada completa 18 horas